Primero Familia

QUE TUS EMOCIONES NO AGRAVEN TU CRISIS


Entendemos el mundo con el hemisferio cognitivo, pero lo experimentamos con el emocional.

Nuestra percepción de la realidad tiene mucho que ver con la congruencia entre la expectativa emocional que tenemos respecto a algo, y la entrega emocional de ese algo; así, si la película de miedo realmente nos asusto la reconocemos como “buena”, y si nos hizo reír más que asustarnos, entonces la reprobamos.

Las emociones impactan en forma dramática nuestra conducta, para bien y para mal. Hay muchas cosas que no hacemos porque nuestras emociones nos lo impiden… no pedimos un aumento, no enfrentamos al jefe déspota por temor, no invitamos a la chava que nos gusta; hay otras veces en que la emocionalidad nubla nuestro juicio, así pues en un ataque de alegría se nos puede ir la lengua y decir cosas que no queríamos, o podemos ser víctimas de nuestra ira al golpear al de enfrente por que nuestra mente “está caliente”.

Pero por supuesto que las emociones son una gran palanca conductual; hay, literalmente miles de cosas que no haríamos si no fuera gracias a nuestras emociones; si me pidieras enfrentar a un tipo de 2 metros  necesitaría tener mucho enojo o mucho miedo para reaccionar ante el reto, sería incapaz de matar a una mosca, pero por defender a mis hijos mataría a cualquiera, con la fuerza de las emociones puedo enfrentar la adversidad, por amor puedo aceptar el plan de dieta, una madre puede dormir tres horas diarias y atender tres empleos, cuando nuestro afecto está enfocado se convierte en amor, y este en el combustible que mueve al mundo.

Las emociones son estimulo de otras emociones, cuando un buen  chiste es contado  y genera risa, es muy probable que el siguiente chiste aunque no sea tan bueno… también genere risa, hasta que nos sorprendemos riéndonos, literalmente, de que la mosca voló.

Lo anterior es un fenómeno normal, natural y no controlable, cuando los neurotransmisores en el cerebro empiezan a ser estimulados por proteínas y hormonas; la reacción en cadena sale por completo de la posibilidad de control.

En situaciones sociales y económicas como las que vivimos, nuestras emociones están a flor de piel, por varias razones, hemos postergado muchas, venimos “aguantando” otras, si somos líderes es a nosotros a quienes nos toca tranquilizar a los demás, pero nuestra emocionalidad sigue al mil.

Tenemos miedo, estrés, incertidumbre, un sentimiento legitimo de preocupación y agobio; cuando te sugiero que modifiques tu actitud y trates de ser positivo cada día es más difícil, porque cada día hay menos espacio en tu saco mental de emociones.

La reacción en cadena principalmente se da por acumulación; no por repetición del estimulo (si te cuento el mismo chiste 10 veces dejas de reírte). Así pues sí hay algunos tip´s que te pueden ser de alta utilidad para que tu emocionalidad trabaje a favor tuyo, y no en tu contra:

  1. Ten especial cuidado con las emociones que te permites los primeros minutos del día, ya que estas modifican la química de tu cerebro y te hacen susceptible o no a otras emociones.
  2. Prepara desde la noche anterior toda tu rutina matutina y la de tus hijos, es preferible cansarte unos minutos más en la noche arreglando la ropa y los almuerzos, que desgastar tu actitud en detalles logísticos en la mañana,  generando estrés por pequeñeces.
  3. Busca empezar el día con estímulos de emociones placenteras, puedes por ejemplo preparar un montón de fotos de tus hijos y hacer la rutina de revisar 5 cada mañana, inclusive compartirlas en el desayuno, te aseguro que tendrás sonrisas autenticas y afilaras el afecto.
  4. Puedes hacer un concurso de chistes con tu pareja e hijos, jugar adivinanzas de camino a dejarlos a la escuela o cualquier cosa que genere emocionalidad positiva.
  5. Especialmente ocupa tu mente en el traslado de tu casa a la oficina, si sabes que en el camino habrá tráfico o te espera un largo trecho de trasporte colectivo; conscientemente decide ocupar tu mente, sea en un buen libro, en las clases de ingles, en escuchar cintas motivacionales o en repasar la receta de cocina de la abuela, pero mantén ocupados tus pensamientos para que la parte cognitiva reine y no te permita emocionalidad antes de llegar a la oficina.
  6. Por ningún motivo te enganches en emociones de displacer, deja pasar las mentadas de madre al siguiente coche, no te quedes con ellas.
  7. Practica la tolerancia.
  8. Hablar de la crisis genera acumulación, pero también te libera emocionalidad, es decir por un lado te descargas  pero por el otro tienes que escuchar la versión de tu interlocutor, lo que te da nuevos estímulos adversos, procura escoger adecuadamente a las personas para descargarte, busca liderazgo, fortaleza y actitud posita en ellos, si alguien te escoge a ti… escucha con tu hemisferio cognitivo, no con el emocional.
  9. Si estás viviendo un nivel emocional adverso elevado, TOMA UNA PAUSA, interrumpe unos minutos tu tarea cotidiana para romper el efecto acumulativo.
  10. Aunque los deportistas no recomiendan demasiado hacer ejercicio en las noches, es buen momento para usar la endorfina como catarsis emocional, con la ventaja de que esta no te puede despedir, probablemente te costará un poco conciliar el sueño, pero descargar  tus emociones te hará disfrutar de un sueño más profundo y reparador.
  11. Si te toca dar protección en casa (a tus hijos, hermanos o pareja), regodéate del amor que hay entre ustedes y trata de ser muy empático, sobre todo los niños se angustian mucho con el efecto acumulador de ver angustiado a los padres.
  12. Antes de dormir has un breve inventario mental de todas las cosas buenas que tienes en tu vida, salud, familia, techo, privilegios y si reconoces un ser superior en tu vida…agradece y agradécete a ti mismo también por lo que has logrado.

Todo indica que lo peor ya pasó, de aquí en adelante no nos hará daño el derrumbe, sino la cantidad de tiempo que nos tardemos en remover los escombros y para esa tarea se necesita que todo tu talento este enfocado en pro de tus objetivos productivos y que tus emociones sean usadas como palancas proactivas de la acción.

Piensa, reflexiona y actúa…

Fuente: Helios Herrera


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