Primero Familia

Los hijos que se van de casa


Asumir la partida de los hijos de casa no es una tarea fácil para los padres. Después de vivir bajo un mismo techo durante varios años, compartir innumerables experiencias con cada miembro de la familia, unas más agradables que otras, llega el momento de la despedida y sin duda es uno de los episodios más difíciles de afrontar para los padres y sobre todo para los hijos. Estas decisiones que tomamos nos ayudan a madurar y crecer como persona.

La influencia que tienen los padres en la toma de decisiones, es especialmente importante en la adolescencia. En nuestra cultura, cumplir 18 tiene una gran importancia legalmente en la cual divide la minoría de edad de la mayoría, por lo que para muchos adolescentes su cumpleaños número 18 es como un pasaje automático e inmediato a la adultez. Sabemos, sin embargo, que el proceso de madurar y asumirse adulto tiene distintos tiempos y particularidades. Tomar decisiones con un criterio argumentado propio es una apuesta, e implica el desafío de hacerse responsable de las decisiones y sus consecuencias que conllevan estas.

¿Por qué algunos hijos deciden cortar el vínculo del hogar?

No siempre lo hacen, pero algunos que sí deciden salir de la casa a esa edad tienen la fantasía de que la mayoría de edad inmediatamente los habilita para dejar de escuchar las voces (con frecuencia, imposiciones normativas) de sus padres. Algo así como “ahora puedo hacer lo que quiero”. Esta “salida” del hogar en algunas culturas suele ser una imposición. Por otro lado, existen los jóvenes que deciden cortar este vínculo, ya sea porque no solo se les dificulta manejar situaciones problemáticas que se viven en la casa, sino porque les afecta mucho emocionalmente e inclusive en la salud. Esta “salida” que ellos ven, es un escape para la paz y tranquilidad interior de ellos. A veces es muy difícil para los padres entender esto, pues en ciertas ocasiones, ellos no están pensando en el por qué sus hijos están buscando la manera de irse de sus casas, o simplemente no están al tanto de lo que está sucediendo en la vida de ellos.

Por otro lado se escucha la famosa “ley de vida” que dice que un día los hijos se independizarán y dejaran el hogar familiar. Los padres que han dedicado todas sus energías a su cuidado son más propensos a padecer el síndrome del “nido vacío”, un problema que se puede prevenir y superar. Los sentimientos de soledad, tristeza y vacío que origina no duran para siempre. El sentir que los hijos forman su propia vida crea sentimientos encontrados en los padres, por un lado existen los padres que sienten orgullo y satisfacción de verlos realizados, y por otro lado, hay padres que pueden llegar a sentir que ya no le son necesarios a sus hijos y eso puede ocasionar un estado de depresión muy grave en ellos.

La percepción que los jóvenes tienen sobre la relación con sus padres difiere a lo largo del curso de la vida. Los hijos que viven con sus padres tienden a manifestar mayores grados de conflicto y estrés en sus relaciones por el desgaste cotidiano, en cambio, la distancia proporciona una percepción más relajada en torno al ambiente familiar. Hay veces en el cual vivir en un ambiente restrictivo acelera la salida del hogar, y más en el caso de los jóvenes que optan por la unión como vía de independencia del hogar paterno. Para este tipo de partida, cada aumento en el índice de prohibiciones triplica y casi cuadruplica la probabilidad de dejar el hogar para hijos e hijas, respectivamente. Los jóvenes adolescentes pueden tener muchas razones para huir de su hogar, incluyendo sentir rechazo, comparación entre hermanos, falta de comprensión de sus padres,  y el deseo constante de sentirse amado y comprendido por alguien los impulsa a irse de sus casas.

Algunos abandonan su casa en protesta por demasiado control paterno o para asustar a sus padres para que les den lo que quieren o el simple hecho de falta de atención por parte de ellos. Otros porque sienten que sus padres no les muestran respeto ni escuchan sus opiniones. También lo hacen para ocultar los problemas a sus padres, quienes pudieran enojarse o resultar lastimados; también para escapar del abuso infantil, un divorcio, la muerte de un ser querido, un problema familiar de abuso de drogas o de alcohol.

Los padres con frecuencia responden a las amenazas de abandono del hogar con enojo o comentando cosas como bueno, te ayudaré a empacar. Normalmente es mejor mostrar preocupación sin ponerse histérico o ceder a demandas irrazonables. Es importante no sentirse culpables por las decisiones que ellos toman, porque los hijos que se van cargan con ese sentimiento, y pues ellos tienen suficiente con la responsabilidad del nuevo comenzar de adultos, organizando las bases de su futuro personal. Es en esta etapa donde más los deben apoyar, además que los hijos se van cuando es su tiempo, pero regresan eventualmente a visitarnos, a mostrarnos sus logros, algunas veces a pedir ayuda temporal, pero siempre habrá una razón para que vuelvan. Es ahí donde ustedes como padres deben estar para ellos y hacerle merito a todos los logros obtenidos en el trascurso de sus vidas.

Por: Erica Marcucci


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