Primero Familia

La autoridad de los padres


Autoridad nunca será una mala palabra. Más aún es esencial en la crianza de hijos sanos, y permite promover su relación con Dios. Los padres, por el hecho de haber fundado una familia, tienen que llevar a cabo una función muy importante para la educación de sus hijos: tener que ejercer la autoridad con los mismos.

Podemos decir que autoridad es una palabra aparentemente y políticamente incorrecta para muchos de nosotros, pero es muy cierto, está viva y vigente hasta en la misma Biblia, tanto así que en la Biblia, el concepto de autoridad radica y proviene de Dios, de los Tribunales de Justicia, Maestros y Padres.

El primer requisito para tener autoridad es, ejercerla día a día. Como cualquier actividad, sino se practica se pierde. Los padres han de tomar decisiones diarias que ayuden a los hijos a respetar los límites naturales, que le ayuden a madurar como persona. La permisividad y el “dejar hacer” son enemigos de la autoridad y no ayudan a crecer.

Cuanta más autoridad tienen como padres, menos han de ejercer el poder. Y al contrario, en la medida que la autoridad disminuye, deben imponer medidas represivas: castigos, regaños, enfados, etc. que cada día han de ser mayores para que tengan efecto, deteriorando así la buena relación entre ellos y sus  hijos y, en consecuencia, la calidad de vida familiar. Si los hijos no encuentran “autoridad” en casa porque la han perdido, la busca fuera de ella. Busca líderes individuales que no siempre son positivos para él o se refugia en el grupo al que sigue ciegamente, sin hacer caso a los esfuerzos de las personas que lo quieren bien.

Los niños necesitan crecer con autoridad y de una manera sana. Ellos prosperan con el hecho de tener padres que están a cargo, poniendo reglas y repartiendo consecuencias. Obviamente que los padres deben que ser amorosos y tienen que ser figuras de autoridad justa para crear una relación sana, más aun los niños necesitan padres que mantengan el control. Sin importar cuanto intenten dirigir el espectáculo, los niños realmente no quieren estar a cargo. Ellos saben y tienen muy en claro que no saben lo suficiente y para sentirse a salvo, seguros, y amados, es decir ellos necesitan padres que puedan hacerse cargo con seguridad.

Los niños ven a sus padres como figuras de autoridad. Desde la perspectiva de un niño, los padres son como Dios. Los niños saben que los padres se preocupan por ellos, los alimentan y los visten; ellos saben que los protegen de todo daño.

Parte del papel como padre de familia, es llevar a nuestros hijos desde su inicialmente inmaduro concepto de padres a una madura relación con Dios mismo. Con este propósito, Dios da a los padres una autoridad que es similar a la suya. De hecho, nuestros sabios dicen que cuando los hijos honran a los padres, es considerado como si honraran a Dios mismo.

Pero no son solamente los niños quienes necesitan autoridad. Todos la necesitamos. Todos necesitamos sentir que vivimos en un mundo ordenado con las personas indicadas a cargo. La razón por la cual muchos de nosotros sentimos tanta ansiedad, es porque a menudo sentimos que no podemos confiar en las personas que están a cargo. Es muy doloroso escuchar historias de policías que golpean a personas inocentes, oficiales de gobierno que toman contribuciones ilegales para sus campañas y presidentes que mienten bajo juramento. No podemos sentirnos seguros en un mundo en el que no hay autoridades que respetar o en las que confiar.

Como padres, Dios, por supuesto, es nuestra máxima autoridad. Él es nuestra única seguridad en el momento en que nos enfrentamos al deber de educar a nuestros hijos. Sabemos que no podemos confiar totalmente en nadie más. Tanto como los niños necesitan padres amorosos que establecen reglas por su bien, nosotros necesitamos a Dios para que nos ilumine, guie nuestro camino y nos muestre como debemos interactuar con nuestros hijos, dado que nacimos y crecimos en una sociedad donde no se nos enseña a criar hijos.

Debemos pues de procurar aprender los principios de autoridad, cuando se trata de criar a nuestros hijos, para que estos a su vez se sientan seguros, se sientan que pueden contar con sus padres, para todo lo que sus vidas les depara a diario.

Debemos ser sensatos y buscar la manera de aprender a ser padres con autoridad, pues será lo que más adelante nuestros hijos podrán desarrollar en su sana formación, y a su vez ellos podrán dar una buena guía cuando de ser padres se trate en sus vidas.

Por: Erica Marccuci


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