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Iniciando la plática de la sexualidad en la familia


En cualquier entorno, tocar el tema de la sexualidad es algo delicado y muchas veces tabú. Cuando los niños comienzan con inquietudes sobre el sexo y se acercan a nosotros, debemos de ser buenos padres y hablar del tema con naturalidad. Es normal que el niño tenga dudas sobre el sexo y la sexualidad, y lo más importante es que sepa que sus padres siempre le van a responder sus dudas de manera clara y precisa. Si no sienten esa seguridad de sus padres, van a tratar de encontrar la información de otras partes, donde corren el riesgo de no estar bien informados o crear una idea errónea sobre la sexualidad.

Debemos enseñar a nuestros hijos a ver la sexualidad como algo natural y no algo que sea vergonzoso y se deba esconder. Es básico estar disponibles cuando quieran hablar de este tema, sin sacarle la vuelta o exaltarnos. Muchas veces nos toman por sorpresa las preguntas sobre el sexo, por eso, debemos anticipar las preguntas, teniendo las respuestas listas para cuando nuestros hijos se acerquen y nos presenten sus cuestionamientos.

Las partes del cuerpo humano deben llamarse por su nombre, así como nombramos con naturalidad a los ojos o al cabello, debemos, con la misma naturalidad, nombrar al pene o la vagina. El que los niños sepan los nombres propios de sus genitales les enseña el respeto que merecen y les enseña que no hay nada que esconder; son algo tan natural como los pies y las manos.

Debemos enseñar a nuestros hijos a respetar su cuerpo, a quererlo, a cuidarlo. No deben sentir vergüenza, el cuerpo es el templo del alma y como tal, debe cuidarse siempre.

La educación sexual comienza desde pequeños y nunca termina, ya que nosotros debemos irlos orientando en las diferentes etapas de la vida. Y para eso, debemos establecer el diálogo desde pequeños y sin problemas.

Los niños hoy en día reciben tanta basura informativa de la Internet o la Televisión que es muy importante informar de manera veraz para contrarrestar todas esas tonterías a las que están expuestos. Si nosotros los educamos, la influencia externa será menor y no habrá deformación en su enseñanza.

Es difícil iniciar la plática sexual con los hijos, muchas veces no sabemos ni por donde comenzar, pero si no abordamos el tema, este se convierte en algo tabú, y a la larga, puede perjudicar la confianza que nuestros hijos depositan en nosotros. Debemos tratar el tema con libertad y de manera natural.

Cuando al niño desde pequeño se le habla de sexo con naturalidad, va a tener la confianza de preguntar todas sus dudas a los padres más adelante en la adolescencia, cuando es muy importante mantener ese canal de comunicación abierto, pues ya el adolescente vive otra etapa en la cual, si está mal informado, corre el riesgo de caer en errores como un embarazo no deseado, o alguna enfermedad de contagio sexual.

Hay padres que piensan que al evitar el tema por completo, van a tener bajo control la sexualidad de sus hijos, esto es el peor error que podemos cometer como padres. Seamos realistas, la sexualidad estará presente siempre, y si en lugar de hablar de ella, la escondemos, lo único que hacemos es dañar a nuestros hijos, pues no recibirán de nosotros la información necesaria para vivir una sexualidad sana. Pueden tomar del mundo exterior las ideas equivocadas de lo que es la sexualidad y terminar con traumas o complejos innecesarios.

Lo mejor es que el niño y el adolescente despejen sus dudas con sus padres, ya que ellos le explicarán las cosas con amor y con paciencia, y sobre todo, nosotros conocemos a nuestros hijos y su personalidad y sabremos cómo abordar el tema de la manera más correcta y apropiada para cada uno de nuestros hijos.

Hablar de sexo no significa aprobar el sexo a cualquier edad, junto con la información técnica debemos aconsejar a nuestros hijos acerca de la edad apropiada para el sexo y cómo enfrentar los cambios hormonales de la manera más respetuosa. Platicarles a ellos acerca del sexo, y de la responsabilidad que conlleva los hará adultos responsables y educados. Debemos enseñarles cómo tratar a sus parejas con educación y respeto, en todos los aspectos de la relación, incluyendo el sexo.

No es fácil, pero por el amor que les tenemos a nuestros hijos, debemos abordar el tema del sexo con responsabilidad. La salud emocional y sexual del niño es muy importante y comienza en la casa con los padres. No debemos tomar esto a la ligera. La mejor guía para un hijo son sus padres y si nos quitamos el tabú de encima sobre este tema, podremos hacer un trabajo excelente en guiarlos y educarlos sexualmente.

Por: Norma Olivares


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