Primero Familia

¿Estoy preparado para formar una familia?


Es la pregunta que nos deberíamos hacer todos antes de embarcarnos en esta gran aventura, pero probablemente no lo hacemos, pues si tuviéramos tiempo de meditarlo y contemplar todos los retos que esto implica, creo saldríamos corriendo. La mayoría nos adentramos a este sueño de compartir nuestros momentos, emociones, experiencias, alegrías y tristezas con alguien más, tendemos obviamente a compararlo con la familia a la que ya pertenecemos y por supuesto, pensamos que queremos formar algo así, donde te sentiste protegido, amado etc. etc. o a formar algo diferente si el ambiente no fue muy positivo y favorecedor, el caso es que de alguna forma u otra, la mayoría tendemos a querer formarla.

Pero nos hemos detenido a pensar si alguna gran parte de nosotros lo quiere realizar por un compromiso social y moral, o por una firme convicción propia.

El diccionario se refiere a la familia como una célula fundamental de la sociedad. Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad, tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Tenemos grabado en nuestro cerebro desde principios de los tiempos, que debemos y queremos formar parte de una familia, es muy raro escuchar aunque si se dan casos que una persona quiera vivir solo por el resto de su vida, a la mayoría esto nos parece raro y muy triste.

Podemos notar que también los animales forman familias. La mayoría forman células en las cuales se ayudan a protegerse y alimentarse, es parte de su supervivencia. Muchas aves vuelan en sincronía, cada una tiene un trabajo diferente que desempeñar para que el vuelo sea más seguro y eficiente, y logren llegar a su destino. Esto es totalmente por instinto y ya nacen sabiendo su función, sino formaran un grupo, no podrían lograrlo.

Estamos destinados como seres vivos a formar parte de una familia o grupo en la mayoría de los casos, pero, será por costumbre, por obligación social y moral, por instintos de supervivencia, por querer seguir un sueño, por no estar solo, por ejercer nuestro derecho de formar parte de un grupo de personas que nos quieran y protejan o por una memoria colectiva de la prehistoria etc.

Como humanos formar parte de una familia, implica más que todo lo anterior, y al meditarlo, paradójicamente me encuentro en que no tengo porque hacerlo si no solamente sentirlo y lo que siento es amor, y que no venimos a este mundo si no es por eso. Existen un sin fin de factores, problemáticas, retos, trabajos, angustias, tristezas, alegrías y pudiera mencionar tantas cosas que conforman la vida, los sentimientos humanos que no acabaría nunca, un sin fin de preguntas de dudas, de esperanzas, de desesperanzas, de diferentes tipos de Fe y creencias de enfermedades de curas de genios. No dudaría ni por un rato que la mayoría de las personas y los personajes más notables de la historia, los que han cambiado al mundo, coincidirían que al final del día y de sus días lo más importante es el amor.

En  cualquier representación, y en diferentes formas, pero en especial la de la familia.

El amor es la fuerza mas elevada que un humano pueda experimentar.

Y que mejor manera de hacerlo que vivirlo en la familia. Nacemos solos y nos vamos solos, es verdad, pero creo firmemente que lo único que nos llevaremos será el amor que experimentemos en nuestra vida.

Creo que ya desde que nacemos estamos preparados a formarla (la familia), como las aves que ya nacen sabiendo su función. Nuestro libre albedrio es el que nos permitirá marcar las pautas de como hacerlo, y en esto va influir mucho nuestra familia de origen y la sociedad. Lo primordial es tratar de mantener nuestra individualidad, respetar nuestras tendencias y personalidades de una manera positiva, pues somos únicos, nadie en este mundo es igual y al no darnos nuestro lugar, estamos rompiendo la sincronía universal, pues tenemos una función específica, acorde a nuestro ser.

Como en una sinfonía que está formada de diferentes notas, una nota sola puede sonar sin sentido, pero en sincronía con todas las demás, conforman una obra de arte, si alguna nota se cambiase entonces rompería con la música en general. Todos juntos conformamos esa sinfonía, aunque parezca difícil de creer, todos somos una gran familia, nuestra familia inmediata es con la que más nos identificamos, pero realmente todos los somos. Esto ya cubre tal vez más de lo que podamos digerir, pero por lo pronto podemos concentrarnos en nuestras familias y darles la importancia que merecen, y saber que aunque no lo creamos, todos estamos preparados, por supuesto en su debido tiempo, a formar una.

Por: Liliana Sierra


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