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Campañas anti-bullying


En los últimos años, como sociedad, hemos estado más conscientes del problema del bullying. El bullying ocurre cuando uno o varias personas agreden o molestan a otra de manera constante. Siempre ha existido el problema, sin embargo, en los últimos años ha llegado a su peor extremo, incluso, algunas víctimas, desesperadas por el incesante acoso, han terminado con su propia vida. Es por esto que la comunidad ha comenzado a organizar campañas para concientizar a la gente y erradicar este problema.

Desafortunadamente, México es un país con una cultura de bullying muy arraigada. ¿A qué me refiero con esto? Que para los mexicanos, burlarnos de los demás es algo normal y cotidiano. Entre amigos y familiares, la tan conocida “carrilla” o burla, es algo normal, y aunque muchas veces caiga en la crueldad, todos festejan las ocurrencias y tonterías que decimos cuando nos burlamos de alguien.

Nos burlamos del aspecto físico, preferencias sexuales, religión, errores, costumbres, y de las cuestiones más sensibles sin miramiento alguno.

Cuando entre amigos, alguien levanta la voz en contra de ese tipo de burla y comportamiento, recibe aún más burlas y humillaciones, como lección, o como decimos: “para que se le quite y aprenda”

¿Dónde termina la burla sana o “carrilla” y comienza el bullying?

Desafortunadamente, es muy difícil definir el punto exacto. Cada persona tiene un nivel de tolerancia distinto. Tal vez por eso, debemos ser más cuidadosos con lo que sale de nuestra boca. Es tan fácil herir con nuestros comentarios, que a veces ni cuenta nos damos.

Cuando escuchamos una historia de algún niño víctima de bullying, nos indignamos y expresamos a los cuatro vientos nuestro enojo. Sin embargo, estamos listos y dispuestos a criticar, hablar mal y atacar a las personas cuyas acciones no van de acuerdo a nuestros pensamientos o creencias.

Se ha convertido en algo común, expresar comentarios ponzoñosos e insensibles en contra de cualquier persona.  Protegidos por el anonimato de la Internet, hacemos publicaciones llenas de negatividad, sin detenernos a pensar en el daño que podemos causar con nuestras palabras.

Peleamos porque a nuestros hijos no los maltraten en la escuela y plasmamos en línea las palabras más hirientes y horribles en contra de los hijos de alguien más sin reflexionar en la hipocresía de nuestros actos.

Este tipo de acciones también son bullying.  No podemos esperar que se erradique el acoso en las escuelas, o en el día a día, cuando seguimos fomentando el acoso de esta otra manera.

Si en verdad queremos hacer algo para erradicar el bullying, debemos comenzar por no usar hipócritamente el concepto para nuestra conveniencia; llamando bullying a lo que hacen otras personas en contra de los que queremos o de nosotros mismos, y cambiándole de nombre a burla inocente cuando nosotros lo hacemos contra los demás.

Es muy importante también apoyar a las campañas anti-bullying y a las personas que apoyan esta causa.

Angélica Rivera, esposa del Presidente Enrique Peña Nieto, ha estado activa en la lucha contra el bullying, además de apoyar a los mexicanos más necesitados. Siempre tratando de ayudar, Angélica promueve constantemente medidas para combatir el acoso escolar, e incluso en su página personal de Internet, www.angelicarivera.com, tiene una sección contra el bullying, así como un enlace para pedir ayuda cuando alguien es víctima de este crimen.

Es nuestro deber participar en las campañas anti-bullying en nuestra comunidad, y en las escuelas de nuestros hijos.

En mi opinión, la manera más apropiada para erradicar el bullying es practicando el respeto y la empatía. Si estamos conscientes de como nuestras palabras o acciones van a hacer sentir a los demás, tendremos cuidado con ellas. Si respetamos a los demás, no vamos a insultarlos, aunque sea en tono de broma.

Importante es enseñar a nuestros hijos a practicar el respeto y la empatía con nuestro ejemplo diario. Cuando nuestros hijos vean que llevamos nuestras relaciones con respeto y empatía, van a aprender a hacer lo mismo en su vida.

Entre niños, es muy fácil insultarse por la apariencia física, incluso, se llegan a poner sobrenombres graciosos para referirse a la apariencia física; debemos hacerlos conscientes de que esto puede ser dañino. Si explicamos a nuestros hijos lo mucho que sus palabras pueden lastimar, no las van a utilizar en contra de nadie.

La boca habla de lo que está lleno el corazón. Vamos a llenar nuestra boca de palabras positivas, declaraciones bellas y buenos sentimientos. Vamos a mostrarle al mundo, a través de nuestras palabras tiernas y afectuosas, que en nuestro corazón habita el amor y el respeto hacia prójimo. Me parece que todas las campañas anti-bullying deberían comenzar con esta lección.

Por: Norma Olivares


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